Pues sí, así es la onda, descubres de pronto, casi como de sorpresa, cuando le estás aconsejando a un amigo que haga esas cosas pendientes de las que se dió cuenta cuando pudo sentirse un poco al filo de la muerte y de pronto ahí está, suspendida la idea, la sensación de los pendientes que descubriste cuando tú te sentiste un poco al filo de la muerte...
¿Por qué no lo hiciste?
ella te decía que era tu orgullo, pero no era eso, tal vez muy en el fondo lo era un poco, pero no, no era eso.
¿Qué era?
Era esa maldita maña de los demonios de interponerse. Hoy, habiendo tomado al menos el picaporte de esa caja de pandora que no he podido cerrar desde entonces, puedo sentirme un poco al mando de mi vida, retomar un poco el control de mis emociones y ahí, justo ahí pude darme cuenta de lo que hay dentro de mi corazón y del lugar que ella ocupa en él.
La quiero sí, es verdad, más de lo que pensaba y me doy cuenta de que sí, sí podría pese a todo, estar con ella, pero ¡bah¡ cuando decides que es un buen momento para decirlo y compartirlo con ella, tal vez pedir perdón a nombre de los demonios que salieron de mi caja de pandora y tratar de arreglar un poco las cosas... ella ya no está.
Dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, es verdad, pero a veces sucede justo lo contrario, "Uno no sabe lo que está perdido hasta que sabe lo que tiene"
No queda más que volver a guardar silencio.
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lunes, julio 09, 2007
miércoles, febrero 28, 2007
DE SILENCIOS
En qué momento uno decide guardar silencio? tragarse las palabras? detenerlas, a veces, al filo de la lengua, otras, en la boca del estómago, aunque nos estén quemando por dentro...?
A veces uno cree que lo que tiene que decir jamás podrá ser escuchado como uno quiere que sea escuchado, y otras simplemente, parece que no vale la pena exponer el alma, desdoblar las entrañas para que se sequen al sol...
A decir verdad, creo que uno decide guardar silencio, cuando la vida que te envuelve se ha vuelto así, solo indecible...
Desde el silencio premeditado
Aroón Rivera
A veces uno cree que lo que tiene que decir jamás podrá ser escuchado como uno quiere que sea escuchado, y otras simplemente, parece que no vale la pena exponer el alma, desdoblar las entrañas para que se sequen al sol...
A decir verdad, creo que uno decide guardar silencio, cuando la vida que te envuelve se ha vuelto así, solo indecible...
Desde el silencio premeditado
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