martes, septiembre 04, 2007

XXIII

Abre la puerta, pasa,
tengo este corazón bajo la sábana
tengo la mano húmeda, estirada,
la sangre recorriendo todo mi universo
esperando que abras la puerta
y pases, a recostar tu cabeza
en mi almohada.

Tengo la noche constelada
la tierra abierta para echar semillas
tiré el veneno en mi café
y no ha pasado nada
decidí seguir vivo, seguir y seguir vivo
para entrar en el cuarto,
esperar que abras la puerta
y pases, y salgamos de un brinco
por fin... por la ventana.

En vuelo
Aroón Rivera

3 comentarios:

Ya no soy yo. dijo...

Precisamente hoy, derramaba veneno sobre mis esperas... Sólo que no sé si tendré la suerte de ser inmune.
¿Qué linda la ilusión del amor eh?

Te deseo correspondencia.

Poeta sin palabras dijo...

Hola Tanúx!!!

Puede uno derrarmarse encima el veneno, siempre y cuando no le caiga al otro... a fin de cuentas, lo que no mata, te hace más fuerte y de eso se trata... creo.

La correspondencia... en fin, es solo una pequeña parte del amor cuando asumes que es primordial el amor y el respeto a uno mismo.

Svor dijo...

Que fuerte son las palabras del amor no correspondido. El aliciente necesario para un buen poema.
El veneno que te hace mas fuerte cobra su precio y muchas veces uno queda endeudado. Asi y todo, sigue valiendo la pena.